Reflexión sobre:Avatar: La leyenda de Aang
Como aprender de tus errores y no morir en el intento
Ante el prejuicio clásico que generalmente se le hace a éste tipo de series animadas, ya sea: "Ni está tan chida" "Ya paso de moda y/o está muy vieja". La realidad es que esta serie comencé a verla más como una obligación-gusto, por ser una tarea que me encomendó mi tutora. Quién me relataba que ésta serie fungía con un ideal pedagógico que es: Nunca sabes cuando lo vas a necesitar.
Efectivamente, mientras avanzamos, a lo largo del tiempo y reflexionando un poco, nos vamos dando cuenta que aprendemos cosas en determinada edad, las cuales nos preguntamos: ¿para qué?; sin contemplar que tal vez en un futuro, lejano o cercano, podamos necesitar de esas habilidades de las que tanto renegamos en su momento.
El contenido y el argumento a grosso modo son simples. La tierra está siendo colonizada por la nación del fuego, ya que estos hombres adictos al poder, pretenden gobernar el mundo. Solo el Avatar maestro de los cuatro elementos puede detenerlos, pero ha desaparecido desde hace ya 100 años. éste Avatar llamado Aang sería encontrado congelado en un iceberg y a partir de ahí, en compañía de sus amigos, comenzarían su travesía para que Aang devuelva el equilibrio a la tierra.
Es precisamente durante éste viaje, cuando nos damos cuenta del cómo una serie con dibujos animados, puede contener un gran guión y personajes entrañables; con quienes es fácil vincularse, pues son personajes complejos; se nota como van progresando, no son seres indestructibles que su mayor problema es volverse más fuertes, por el contrario, son seres que sufren, que aman y que van madurando. No son perfectos, pues se equivocan en sus acciones, vuelven a tropezarse con la misma piedra, pero con el tiempo aprenden de sus errores.
Éstos personajes no caen en el cliché de ganar siempre o cumplir con su meta en la vida pese a las adversidades, todo lo contrario. Ellos comienzan con una meta, pero es la misma vida en conjunto a sus decisiones, las que les mostraran que el destino de cada persona se puede moldear e incluso cambiar. Pues no somos los mismos que fuimos ayer, ni que seremos mañana; no somos exclusivos de nuestro destino. En nosotros está el abrirnos paso en la vida sin la necesidad de arremeter contra ella o actuar a costa de otros para posicionarnos mejor.
Cabe mencionar y destacar el gran trabajo en la animación. Ya que visualmente es soberbia, sobre todo en los tres finales de temporada, donde se lucen y transforman el modo de hacer animación. Por que en verdad es perfecto el final de la primer temporada, haciéndolo en blanco y negro (ya lo entenderán cuando la vean) mostrándonos el trasfondo humano de lo que seriamos sin luz. Por que estamos tan acostumbrados a que algo brille constantemente por encima de nosotros, que cuando esa luz se apaga, como ocurre en el capítulo, puedes sentir como tu vida también se apaga, observando como la obscuridad se apodera de ella.
Cómo lo dije al inicio: sus personajes con complejos y ricos en enseñanza. Sobre todo el General Iroh, quien nos enseña: que lo más bello de esta vida no es hacernos esclavos de nuestro destino, sino disfrutar de cada segundo en el que podamos disfrutar del presente, caminando firmes por el camino que nosotros nos vayamos formando.

Sin duda una serie que todo pedagogo debe de ver, pues: el enseñar, educar, capacitar o guiar a una persona no es una acción que deba dejarse a la ligera y eso lo plasma en todo momento la serie. Pues no cualquier persona puede ser maestro, al igual que no por ser virtuoso en lo que haces, necesariamente serás el mejor en ello. Este es un gran filtro para los egos inflados con nada, las figuras indiferentes que militan en los salones de clase, las personas mustias-puritanas que aglutinan los conceptos: no bañarse es igual a ser buena persona y aceptarme a mi mismo, pero en realidad vivo de juzga por que los demás si se bañan y para aquellas mentes pretenciosas que siguen soñando que leer implica de forma automática aprender.
Calificación: 5/5
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